ENVidia
Sana...
Vas camino de Soria.
Por el carril de la derecha, como debe ser. Que no se circula por el central, ni por el de la izquierda, pecador de la pradera.
Y a la altura de un carril de incorporación a tu derecha, te pasa un Sputnik (para las generaciones de los millenials para abajo, eso era un cohete ruso).
Un BMW serie 3 a tope de tuning.
O un Seat León amarillo. Me da igual.
El caso es que te pasan por la derecha y tú ni te lo habías olido.
Pues algo así ha pasado con Nvidia y Amazon.
Dos colosos colosales. Uno, maestro de los chips de IA; el otro, gigante del e-commerce y la nube.
Ayer, Nvidia le dio un peaso sorpasso a Amazon, aunque solo fuera por un momento.
El valor de mercado baila al son de la innovación y la especulación. Me he levantado poeta.
Nvidia, ese titán de los semiconductores, con sus tarjetas gráficas, ésas que te comprabas cuando te montabas el PC por piezas, está en una escalada frenética de crecimiento de su valor bursátil, alimentada por el hambre insaciable de chips de inteligencia artificial.
Si cuando digo que estoy poeta es por algo, hoé.
Esta demanda ha propulsado a Nvidia a superar brevemente a Amazon. Nvidia cerró el lunes con un valor de mercado de unos $1.78 billones, mientras que Amazon, pese a perder terreno, se mantuvo por los pelos con $1.79 billones.
Para mí esto muestra que no sólo (obsérvese la tilde) se trata de vender productos o servicios (valor presente en plan vaca lechera), sino también de dominar las tecnologías que definirán el futuro.
Innovación impulsada desde la tecnología.
Que no todo te lo dicen los clientes. También le puedes decir a los clientes algo nuevo.
La mejor manera de predecir el futuro, es inventarlo.
La innovación tecnológica reporta beneficios. Y pueden ser muchos. También hay riesgos, claro.
Nvidia nos demuestra que apostar por la vanguardia tecnológica, en este caso, la IA, no es jugar al casino; es construir el futuro.
Si estás en el mundo del producto, la tecnología o simplemente te fascina este circo maravilloso que es el sector tech, piensa en cómo puedes ser parte de la innovación, no sólo un espectador.
Yo lo hago. Si no, vamos apañaos, niñoooooo.


